¡AGUARDANDO!
Esa típica sensación de vacío vuelve a recorrer mi cuerpo, impotente ante la soledad aún estando acompañada. No es el refugio estas cuatros paredes, pero es donde más segura me siento.
Pienso, pienso y vuelvo a pensar, recuerdos martirizan mis pensamientos, por más que lo intente, no consigo deshacerme de la oscuridad que invade constantemente mi mente.
Anclada en un pasado lóbrego, del que insisto salir día tras día, pero me es imposible. Recomienzo mi vida, pero tal vez, no es como yo la desee, o ¿quizá si?. Dudas penetran sin fin, y el dolor se intensifica, no logra estallar, no puede manifestarse como le gustaría, para dejar abordo la incertidumbre que padece.
Una vez más, pienso en ti. Te nombro en todos lados, en cada momento, pero no te siento, no te veo ni te encuentro. Como calmarías mi sed, con tal solo tu presencia.
Siempre estaré esperándote...

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